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La mariposas del caos contemplándose a sí misma. |
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La suma de todas las perspectivas ilusorias de la realidad, toda la información posible cuando esta se considera infinita ¿constituría la realidad total? |
He aquí una breve recopilación de las inconsideraciones y desconsideraciones de los últimos exiliados kormelianos.
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La mariposas del caos contemplándose a sí misma. |
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La suma de todas las perspectivas ilusorias de la realidad, toda la información posible cuando esta se considera infinita ¿constituría la realidad total? |
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¿Es el infinto una caracteristica básica de la realidad? |
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¿La realidad es continua o discontinua? |
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¿Un universo coliflor es posible? |
Al despertar, los monstruos grabados en mis pies, nuestros ojos vacíos fundidos en la claridad del día. En esta jaula de funerales, velan mis días y reposan en mis noches.
Lejos quedan las sombras multicolores y los abismos insondables de mi imaginación siempre soñando con ser libre, con adecuadas respuestas a cada una de las adecuadas preguntas.
Al despertar, inicio las rutinas con las que combato desde que tengo usos y razones, en una inútil guerrilla contra la insaciable ansia de la desaprensiva entropía.
Al despertar, demasiado despierto, seguir soñando es mi mayor prueba de vida. Testarudo planifico el futuro porvenir sobre un tablero que me muestra escenarios que nunca existirán, en un presente ilusorio e inconstante y desde un pasado lleno de torcidos renglones de mentiras.
Al despertar, el grávido cadáver del mundo cae sobre mis hombros, las aves carroñeras e insaciables picotean mis entrañas mientras llueven frutas malolientes y podridas.
Al despertar, comienza la muerte, el crujir de los indiferentes engranajes, los susurros y murmullos, millones de voces en idiomas ininteligibles y, mi inesperado deseo de aullar por la tibia luz de una luna generosa o incluso por un cálido relámpago del humilde sol, resurge, cubriendo con sus invisibles palabras las bóvedas intangibles que unen los pilares sobre nuestras cabezas.
Al despertar, la novedad de lo viejo me hace dudar…y apenas estoy en ello, recuerdo… que no hay un lugar sino un solo y porfiado tiempo donde regresar…
Así que, al despertar…comienza un nuevo día.
“ Nos siento en mis recuerdos.
Nos construyo en mis pensamientos.
Tú y yo somos uno.
Y sin embargo, nunca estás en mis sueños.”
El Mirante.
Era objeto de discusión frecuente en los jardines y mentideros de la sagrada colina de Kor, llegándose en más de una ocasión a duros y enérgicos enfrentamientos, llenos de gritos y aspavientos, todo en acuerdo a los acendrados usos y costumbres del excelso arte de la guerra…dialéctica, claro. Aquí en la tierra, lo denomino transmetafísica, la ciencia de la realidad; para intelectuales ontología o estudio del ser; para nostálgicos, metafísica; para físicos, simplemente física. Engloba un variado campo de indagaciones sobre todo o el todo según algunos e incluso, paradójicamente, sobre la nada. En esencia, incluye todo intento de responder a preguntas del tipo más holístico imaginable.
Bien, sería demasiado largo de contar la evolución e historia de este debate allí en Kormelia e incluso sería demasiado largo de contar, la más breve historia del asunto aquí en la tierra. Por ello, me ceñiré a exponer la más aceptada de las corrientes transmetafísicas kormelianas. Para quien quiera una síntesis reducida de la misma remito a la cita inicial de esta entrada que recoge, al menos, su esencia.
Los kormelianos, en este asunto, partimos de ciertos principios básicos:
De estos “simples” principios deducimos que el todo no es sino la suma de toda la información posible. Lo cual, entre otras cosas, nos índica que la nada está incluida en el todo (pues su esencia es la falta de información lo que es en sí misma, una información) y por tanto no ha lugar a debates sobre limites globales. Sin embargo, han sido los limites el campo de batalla principal en la ciencia transmetafisica y de hecho, al menos aquí en la tierra, siguen siendo el centro de todas las controversias. En Kormelia hace tiempo que se superó este escollo, reconociendo que los limites, en cualquiera de sus formas: geométricos, matemáticos, físicos son contenedores conformadores de información. Son las piezas básicas de los diversos sistemas referenciales que conforman la realidad. Imaginemos un ejemplo para entender dicha cuestión. Tomemos una carta entre dos amantes y pensemos cuanta información hay en ella: tenemos la carta en su conjunto, palabras, letras, espacios en blanco, tinta, papel, olor, elementos químicos, energía pero también sentimientos, secretos, verdades…mentiras, etc. No obstante hay entorno a esta cuestión un tema espinoso que ni siquiera los kormelianos fuimos capaces de responder nunca ¿existe un limite al numero de limites definibles? Si amigos, la terrible cuestión…¿Qué es el infinito?¿Existe? Un viejo maestro me dijo, justo antes de que le echará a patadas de mi casa ¿acaso importa? Otro susurró, es Dios y compadecido, le invite a marcharse. Y un último, me dijo que quizás era la expresión matemática del concepto de la nada… hoy somos íntimos amigos. Si, quizás sea el reverso tenebroso del humilde cero. Eso cuadraría el círculo, la nada dentro del todo. El verdadero vacío dentro del espacio. El ilimitado limite de los limites. El secreto de la creación si es que este existe.
En la próxima ocasión, descenderemos de la transmetafísica a la física donde las ideas aquí recogidas se conforman en contenedores algo más familiares para los terrícolas. Dejaremos atrás la posible infinitud de la realidad, para compartir con vosotros las dos principales hipótesis kormelianas sobre este inmenso contenedor de información que llamamos cosmos.
El Niño Dios camina solo jugando sólo con sus manos y tu corazón.
Sonríe y canturrea, despistado en su creación.
Nefelibata lo vigila, escondida entre flores y besos, caricias y mariposas de infatigables alas, jóvenes y eternas.Mi dulce Nefelibata y sus hermosos pensamientos en los suspiros se mecen, desde que el sol moribundo nos abandona hasta que retorna de la mano de su tierna aurora de rosáceos dedos.
El Niño Dios camina sólo jugando solo con tus manos y su corazón.
Nefelibata y sus ojos de estrellas absortos contemplan su inmensidad, lejos de la nada de los mortales.
¡Cómo baila mi traviesa amada en los brazos serenos del olvido, en los mágicos círculos de la ingenuidad! Gira y avanza y no cesa, amable con las ausencias y su pura inocencia nos desvela.
El Niño Dios sólo se aburre y solo se consume su paciencia.
Nefelibata y sus ardientes pasos sobre los maltrechos huesos de Madre Tierra, aún más lejos de las almas inmortales.
¡Cómo la envidiamos los hombres! Aletargadas nuestras fierezas desde los antiguos bosques umbríos, atrapados en el malhadado sortilegio que nos hechizó, bajo la tiranía nefanda de la Reina del Pesar. Aquella que en la perdida tierra de piedra y agua donde la luz nos dio la vida, se deleita atesorando, maravillas y secretos, robados por sus crueles númenes, con absoluta indiferencia.
Y sin embargo, lejos de allí, en la gozosa celebración de cada día, sonríe y canturrea, mientras danza y avanza, en vigorosos giros sin sentido, nuestra añorada Nefelibata.
Él nos dejó con relativa pena en su corazón y medio vacío en nuestras manos.
Y ella nos soñó, desde sus caras moradas, más altas que los cielos, en los mares abundosos de allá arriba, en sus desafiantes esferas, aleteando eternamente entre sus flores, sus besos, sus caricias…
¡Quien a tus pies reposara¡ ¡Quien la música de tu danza compusiera! Tú, la mas bella, la mas deseada, la mas amada, mi inmortal Nefelibata.
Marcos 11,15-19
Según mi modelo y para ilustrarlo con un ejemplo, nos encontramos, por primera vez a nivel global, como especie, en una crisis del tipo mencionado. Tras la Segunda Guerra Mundial y el ocaso del mundo comunista, una de las esferas, la del intercambio en sus formas modernas, ha acaparado la mayor parte del poder político. Un tipo de humanos, los mercaderes han domeñado y sojuzgado, mediante el control de la economía, a todos los demás. Ha sido un proceso largo (mas de 50 años aunque sus orígenes pueden rastrearse hasta, al menos, finales del siglo XV) y complejo pues se extiende a todas las esferas sociales anteriormente nombradas. De hecho, es un proceso aún no culminado pero tan bien fundamentado que bien pudiera ser muy duradero.
Enunciemos, brevemente, algunos de sus principales hitos para cada una de las esferas señaladas:
1) Esfera productiva: